El Gobierno de Estados Unidos acaba de comprometer al país con un plan muy ambicioso: dejar de vender vehículos comerciales propulsados por gasolina y diésel para 2040. Eso significa que en poco más de 17 años no habrá nuevos autobuses escolares, camiones, furgonetas de reparto o tractores con remolque propulsados por motores de combustión.
Estados Unidos acordó el objetivo de que el 30 por ciento de los vehículos comerciales nuevos sean libres de emisiones para 2030 y luego tendrá otros 10 años para cesar por completo la producción de vehículos pesados y medianos propulsados por combustible.

Se trata de un enorme compromiso por parte de un país que tiene alrededor de 2 millones de semirremolques en las carreteras y 12,5 millones de autobuses y vehículos comerciales. Las últimas cifras de ventas muestran que se vendieron 12.058.515 vehículos comerciales en EE. UU. en 2021 y desde 2016 esa cifra siempre estuvo alrededor o por encima de los 11 millones de unidades.
El Gobierno espera que sus créditos fiscales para vehículos eléctricos alienten a los nuevos compradores de vehículos comerciales a cambiar a equivalentes que funcionen con baterías. El incentivo es sustancial: 40.000 dólares para los coches pesados y 7.500 dólares para los vehículos comerciales ligeros y medianos.

Sin embargo, los incentivos son sólo una cara de la historia. El otro lado es la infraestructura de carga y la disponibilidad real de transporte electrificado. Tesla está a punto de entregar su primer Semitruck a los clientes y la compañía planea fabricar 100.000 unidades para 2024.
La flota de Clase 8 en Estados Unidos está compuesta por más de 4 millones de camiones y cada año alrededor de 250.000 de ellos son reemplazados por una nueva unidad. Lion Electric acaba de comenzar la producción de su autobús escolar eléctrico y planea fabricar 20.000 unidades por año, lo que representa aproximadamente el 4 por ciento de toda la flota de autobuses escolares de Estados Unidos. La magnitud del cambio es difícil de imaginar.

Tendrán que haber miles de estaciones de carga dedicadas a vehículos comerciales en lugares estratégicos con decenas de cargadores disponibles. Los demás fabricantes tendrán que unirse al esfuerzo y empezar a producir decenas de miles de camiones eléctricos y otros vehículos en los próximos años. Y luego está la cuestión de qué hacer con más de 12 millones de vehículos que ya no cumplirán su función.
Si Estados Unidos logra alcanzar su objetivo, reducirá el total de emisiones de gases de efecto invernadero en las carreteras en un 28 por ciento, eso es sólo de los vehículos comerciales. Este plan indica que la economía más grande del mundo se toma en serio la idea de marcar una diferencia, pero esa diferencia tendrá un costo. Por ahora esto es sólo un compromiso, el Memorando de Entendimiento está firmado pero no es una ley y pueden pasar muchas cosas de aquí al 2040.