El principal fabricante de automóviles chino, SAIC Motor Corp, ha anunciado que solicitará formalmente una audiencia ante la Comisión Europea para impugnar los aranceles adicionales impuestos a los vehículos eléctricos chinos. La empresa afirma que la investigación antisubvenciones de la CE está plagada de errores y prácticas desleales que, en última instancia, perjudican tanto a SAIC como a sus clientes europeos.
En el centro de la disputa está la determinación de la CE de que SAIC recibió subsidios por valor del 37,6% para sus vehículos eléctricos. Esta cifra, sostiene SAIC, se basa en varios errores de cálculo y tergiversaciones por parte de la CE. Por ejemplo, la empresa afirma que la CE incluyó erróneamente subsidios destinados a compradores chinos de vehículos eléctricos como parte de la tasa de subsidio para los vehículos vendidos en la UE.

SAIC alega que la investigación de la CE fue más allá del alcance de una investigación típica al exigir información comercialmente sensible, como las formulaciones químicas de las baterías. La empresa también afirma que la CE ignoró algunas de las pruebas y defensas presentadas, lo que dio lugar a tasas de subvención infladas.
El fabricante de automóviles chino sostiene que su éxito en Europa, particularmente con su marca MG, se debe a sus importantes inversiones en investigación y desarrollo, no a subsidios injustos. Según se informa, la empresa ha invertido casi 150.000 millones de RMB (17.580 millones de euros) en I+D durante la última década, acumulando más de 26.000 patentes.

Con vigencia provisional desde el 4 de julio, estos nuevos aranceles se añaden al actual derecho de importación del 10% que se aplica a los vehículos eléctricos chinos. Tales medidas pueden socavar sustancialmente la ventaja de precio de los vehículos eléctricos chinos dentro del mercado europeo, lo que podría frenar su expansión de ventas y desacelerar el cambio de la región hacia la movilidad eléctrica.
La decisión de SAIC Motor de impugnar la decisión de la CE marca un momento crucial en el persistente conflicto comercial. El veredicto de la audiencia podría tener profundas consecuencias para la trayectoria de las exportaciones chinas de vehículos eléctricos a Europa, así como para la industria mundial de vehículos eléctricos en general.